La ciencia dice que tienes que divertirte más en el trabajo

El trabajo es una de las actividades a las que más horas dedicamos a la semana y, por esta razón, disfrutar de nuestra jornada laboral  juega un papel importantísimo en nuestra felicidad. Cada vez nos alejamos más de las oficinas grises y buscamos otros entornos y lugares de trabajo que sean fuentes de inspiración y creatividad. No lo decimos nosotros, lo dice la ciencia.

Si te decimos Una oficina es para vivir al máximo… Una oficina es un lugar donde los sueños se hacen realidad, ¿sabrías decirnos quién pronunció estas palabras? ¿Bill Gates? ¿Jeff Bezos? ¿Quizá Larry Page? 

Lo cierto es que ninguno. Esta cita cargada de sabiduría pertenece a Michael Scott, uno de los jefes más famosos de la ficción en The Office. Pero no le falta razón, y es que Michael, como ya sabemos los fans de la serie, es un jefe que se desvive por que los empleados de Dunder Mifflin se diviertan en el trabajo. 

Aunque Michael no es ningún académico, lo cierto es que la ciencia aprueba este modelo de gestión. Y no solo eso, lo elogia, ya que la diversión en el trabajo puede incrementar la productividad, el rendimiento y la retención del talento.

Veamos por qué.

¡A jugar!

Un día subimos a casa de jugar en la calle sin saber que esa sería la última vez y nunca volvimos a bajar. Tiempo después, conseguiríamos nuestro primer trabajo y los juegos quedaron atrás para siempre. Pero ¿por qué? 

La diversión, en cualquier aspecto de nuestra vida, tiene múltiples ventajas. A edades tempranas, aprendemos a través de los juegos y las actividades en grupo nos ayudan a colaborar, a movernos o coordinarnos con el entorno que nos rodea. 

Cuando somos pequeños, aprendemos a través de las cosas que hacemos: dibujamos cosas, pintamos con colores, usamos pegamento para juntar y tijeras para separar porque aprendemos disfrutando de ver lo que somos capaces de hacer. El juego en sí es una herramienta básica tanto de aprendizaje como de socialización y, sin embargo, cuando alcanzamos cierta edad, la abandonamos para siempre.

Es por ello que suele asociarse la diversión y el entretenimiento con la infancia; a la edad adulta, lo que corresponde es la seriedad, el decoro y las convenciones. De acuerdo con el doctor y escritor Oliver Wendell Holmes, «no dejamos de jugar porque nos hacemos mayores; nos hacemos mayores porque dejamos de jugar”. Suena muy triste, ¿verdad?

“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”

En esta ocasión, la cita le corresponde a Albert Einstein, una de las personalidades más brillantes de los últimos tiempos. 

Mucho de los procesos creativos que se esconden tras las mejores ideas de emprendimiento no distan mucho de los mecanismos mentales que utilizábamos de niños para hacer manualidades, construir figuras de Lego o inventarnos historias con los muñecos.

Uno de los principales límites con los que cuenta la creatividad es el miedo. Miedo a decir alguna tontería, miedo al fracaso, miedo a no ser suficiente… El miedo es paralizante y no ayuda en nada a los flujos de ideas y, sin embargo, ahí está, en la mayoría de las oficinas, enquistado en casi todos los trabajadores que cada día abandonan su puesto de trabajo sin haberse atrevido a compartir esa nueva idea por temor a que no sea tan buena como creen.

Y, sin embargo, cuando esos empleados jugaban de pequeños, lo hacían sin miedo. Cuando percibimos algo como una actividad lúdica, somos muchos más tolerantes con nuestros errores y el miedo de rebaja prácticamente hasta desaparecer en gran parte de los casos. Así, es cómo aprendemos a jugar miles de cosas diferentes. Bien, imaginemos si tuviésemos esa libertad también en el trabajo, si pudiésemos aprender equivocándonos sin miedo y de una manera estimulante y dinámica. Sería todo mejor, ¿verdad?

Por ello, la diversión es sinónimo de procesos creativos mucho más libres y productivos. Entreternos a la vez que trabajamos es garantía de estar dando nuestro 100%, incluso, sin darnos cuenta.

Ganar a la productividad

De acuerdo con algunos estudios, como este de Bright HR, divertirse en el trabajo no solo está relacionado con el estímulo de la creatividad y el talento de los empleados, sino que también está intrínsecamente conectado con la productividad.

Unos empleados contentos son menos proclives a faltar al trabajo y su compromiso es mucho mayor. Las cifras en cuanto a ausentismo laboral caen  en aquellos entornos en los que la diversión está presente. Además, y según este informe de la Universidad de Warwick, la productividad puede caer un 10% entre aquellos trabajadores que no estén felices en su oficina, e incluso crecer hasta un 12% entre aquellos que sí disfrutan en su puesto. Por ello, cada vez más empresas se están sumando al reto de la diversión.  

Sobre esta investigación, el profesor Andrew J. Oswald añade que “empresas como Google que han invertido en apoyo y satisfacción del empleado tienen unos resultados mucho más altos. En el caso de Google, la productividad aumentó hasta en un 37%. Según el trabajo científico, hacer que la plantilla sea más feliz merece la pena”.

¿Cómo divertirse en el trabajo?

Ya tenemos claro que hay que pasárselo bien en el trabajo. Ahora viene lo más difícil: el cómo. Aquí te damos algunas ideas más allá de los viernes de pizza.

Apostar por la peor idea

El éxito puede estar en cualquier lado, incluso, detrás de la peor idea del mundo. Por eso, jugar a hacer brainstormings de cosas a priori tontísimas puede tener el mejor de los resultados. 

Cuenta la leyenda que en el crudo invierno de 1997, un chico de unos 17 años llamado Gary Clegg estaba en su fría habitación del campus universitario de Maine. Esa noche daban el programa de Conan O’Brien, y Gary quería verlo, pero estaba tan helado que no era capaz de sacar la mano de debajo de la manta y coger el mando para encender la televisión. 

Entonces, a Gary se le ocurrió añadirle tela a la manta para los brazos, para poder estirarlos y alcanzar así lo que quisiera. En unas semanas perfeccionó la idea y, junto a la mano de obra de su madre, Gary Clegg cambió el rumbo de la historia: había nacido la batamanta

Más de 30 millones de ejemplares se han vendido desde su salida al mercado a mediados de los 2000 por valor de 4 billones de dólares, y su popularidad es inconmensurable.

Sin embargo, ¿Gary fue consciente de estar ante una idea brillante? Probablemente, este chaval diseñase la batamanta sin ninguna intención de defenderla ante ningún consejo de administración, dirección de arte o el CEO de alguna empresa. Y a pesar de ello, su mala idea se convirtió en un superventas. Jugar a decir la chorrada más grande puede tener premio.

Fomentar lo lúdico

Existe un personaje en la historia llamado Girolamo Cardano que estaba un poco loco, pero ¿qué genio no lo está? Cardano era un jugador empedernido y empleaba la mayor parte de su tiempo apostando a los dados. 

Este vividor llevó su pasión por el juego un paso más allá y desarrolló las fórmulas necesarias para calcular cuántas veces podría salir una combinación en los dados. Estos cálculos se refinaron en los siguientes años y dieron lugar a lo que hoy conocemos como la teoría de la probabilidad y que se utilizan a día de hoy en los análisis de riesgos para múltiples campos, desde las finanzas hasta el diseño de aviones.

Y la pizza de los viernes

Vale, sí, la pizza de los viernes (o las happy hours, o happy Fridays…) es una idea buenísima y si algo funciona, ¿por qué no abrazarlo ciegamente? La relación entre la comida y la liberación de endorfinas está más que probada ya por la ciencia. Además, las personas nos relajamos y somos más agradables en situaciones relacionadas con la comida, que solemos considerar el centro de nuestra vida social. Y si hay cerveza, pues mejor.

Diviértete tú en Talent Garden

En Talent Garden apostamos por todas las ideas, buenas o malas, fomentamos la creatividad y la inspiración ofreciendo instalaciones que se adapten a cualquier tipo de actividad… ¡y tenemos pizzas los viernes! ¿Quieres disfrutar trabajando? Vente a trabajar a Talent Garden.

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