Los coworkings y hubs de innovación se convierten en facilitadores y actores clave del nuevo modelo laboral que se asentará en España tras la pandemia

Una de las imágenes más representativas de la pandemia, en lo que al sector laboral se refiere, ha sido la de oficinas vacías. Salas desiertas, escritorios abandonados y cientos de pantallas en negro.

La fotografía llegaba a todos los programas de informativos como consecuencia directa del teletrabajo y la crisis económica. Sin embargo, en el camino que nos encontramos de eso que podríamos llamar ‘vuelta a la normalidad’, muchas oficinas siguen vacías. De hecho, Santander, Caixabank, BBVA y el Sabadell acaban de anunciar el cierre de 1.500 oficinas en lo que llevamos de 2021, lo que se traduce en una reducción de casi un 12%.

Teniendo esto en cuenta, podríamos pensar que las oficinas tradicionales y la presencialidad se enfrentan a un irremediable declive a causa del teletrabajo, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Según el nuevo informe COTS realizado a partir de 25.000 encuestas publicado por el grupo de investigación POWAH de la Universidad Autónoma de Cataluña y el Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud (ISTAS-CCOO), el teletrabajo se desploma hasta situarse en un 17,2%. ¿Qué está pasando? Lo que ocurre simplemente es que la presencialidad se está readaptando

El declive de lo físico y el nuevo escenario causado por la pandemia han provocado una nueva forma de entender el trabajo. Decimos adiós a los metros cuadrados y a su capacidad para albergar escritorios y sillas. Ahora las oficinas o espacios de trabajo deben aportar algo más, un valor añadido. Precisamente, esta es la razón que está llevando a los  los hubs y ecosistemas de innovación a experimentar grandes crecimientos.

El coworking, un modelo facilitador tras la pandemia

A pesar de la caída de los alquileres de oficinas, el modelo de los espacios flexibles o coworking está saliendo reforzado de esta crisis.  Se esperaba un crecimiento exponencial de los mismos de cara a 2030, sumándose a una transformación que debía producirse en el sector durante los próximos años, sin embargo, el COVID-19 lo ha acelerado

Hace un año y medio, las empresas de todo el mundo tuvieron que tomar una decisión sin precedentes: enviar a todos sus trabajadores a casa. Ahora, estas mismas empresas deben afrontar una nueva responsabilidad: lograr que sus empleados vuelvan a la normalidad laboral y conseguir que consideren la oficina un lugar seguro y estimulante. 

En 2019, el coworking era solo una opción más. Aún se estaba desarrollando y adaptando en España. Sin embargo,  tras el inicio de la pandemia, del teletrabajo obligado, y del cierre de las oficinas tradicionales, el coworking se ha convertido en un modelo facilitador: una de las mejores opciones para combinar teletrabajo y presencialidad sin renunciar a hacer contactos y mantenerse dentro del ecosistema innovador. 

“Al margen del periodo tan duro que hemos pasado, la pandemia ha reforzado nuestro posicionamiento. Antes de la pandemia ya éramos promotores de un modelo de trabajo flexible e híbrido que aún no estaba consolidado, y el panorama ha cambiado de forma radical, como tanto se ha hablado. Ahora somos facilitadores de este nuevo sistema y a la vez actores claves en la definición de los modelos de trabajo del futuro, donde no solo es clave la flexibilidad, sino también el cómo los trabajadores colaboran con los miembros de su propia empresa y con otros actores del ecosistema”, explica Gonzalo Torres, director general de Talent Garden en Francia y España.

 “No vendemos metros cuadrados, vendemos comunidad”

En esta ‘operación retorno laboral’ nos jugamos mucho, es el momento de poner en común la experiencia y decidir con qué nos quedamos y qué desechamos de lo ocurrido en los últimos meses.

Aunque hay una gran disparidad de cifras, las encuestas demuestran que el futuro del trabajo será híbrido, permitiendo que la conciliación entre la vida laboral y la personal gane terreno.

El coworking tradicional, que hace unos meses era muy innovador, ahora ya no lo es tanto. La pandemia ha posicionado en el ranking algunas cuestiones en las que antes nadie pensaba. La incertidumbre generada es una de las principales causas. Ahora prima la flexibilidad, la posibilidad de llegar e irse en meses sin costes o fianzas, más que alquilar espacios a largo plazo. Es necesario un modelo de alquiler de espacios que se adapte a cada empresa y sus equipos, y que fomente la innovación. Aunque parte del modelo pasa por alquilar el espacio, lo que genera diferencia es crear comunidad para impulsar las conexiones y los proyectos con empresas.

“Lejos del catastrofismo, estamos viviendo una “tendencia opuesta” a la caída de los espacios 100% coworking, porque en Talent Garden apostamos por no ser uno más. Nosotros no vendemos metros cuadrados, vendemos comunidad”, destaca Gonzalo Torres, director general de Talent Garden en Francia y España.

Un caldo de cultivo perfecto para emprendedores y startups

En la situación actual, en la que sigue reinando la incertidumbre, son muchas las compañías, especialmente pymes y startups, que no pueden invertir en comprar una oficina y asumir los gastos que conlleva. En este sentido, los coworking y hubs de innovación ofrecen opciones flexibles, pensadas para adaptarse a la situación: alquiler por horas de puestos individuales, espacios privados para empresas, o incluso alquileres por meses y días. Son en este caso, cada vez más startups y pymes, las que se plantean un nuevo modelo de trabajo, combinando el remoto con la presencialidad en espacios más flexibles y atractivos en los que se fomenten iniciativas que impulsen el networking, el aprendizaje y la creatividad.

Así pues, los coworking o hubs de innovación, se posicionan ahora mismo como una alternativa muy positiva, precisamente por cubrir todas las necesidades que pueda tener un emprendedor o empresa, y ofrecer un caldo de cultivo perfecto para que estos sigan creciendo. 

“En nuestro campus recibimos gente que quiere ver crecer sus proyectos, por eso adoptan modelos de trabajo que les ayudan a crecer, y a colaborar con otros profesionales. Un coworking no tiene por qué ser innovador. Innovador es algo que rompe con lo tradicional. En un ecosistema de innovación, contamos con actores muy diferentes que construyen la innovación: emprendedores, freelancers, startups, inversores, corporaciones, medios… contamos con muchas piezas del puzzle que hacen posible la innovación y el crecimiento de todos los actores de forma orgánica y natural”.

Tras muchos meses en casa, después del verano será importante reactivar el networking, la creatividad, el bienestar y las sinergias entre empleados. En Talent Garden encuentras todo lo necesario para crecer. Como equipo nos preocupamos de completar todas las piezas del ecosistema, para que se nutra de las mejores influencias y consigamos una innovación completa.

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