¿Qué es un ecosistema de innovación?

Al igual que la flora, las ideas “crecen” en los campos adecuados. Por ello, crear una atmósfera que permita la proliferación de ideas es clave para la innovación. Estos son los beneficios de un ecosistema innovador.

Un ecosistema de innovación es un lugar en el que se promueve el desarrollo de un proyecto, negocio, etc., promocionando la innovación entre los agentes que conforman dicho ecosistema, como por ejemplo empresas, universidades, inversores, emprendedores, instituciones públicas…

Y es que disponer del entorno adecuado para un aprendizaje continuo es una garantía de éxito para la creatividad y la capacidad de innovar. El ritmo al que se mueven y crecen las empresas actuales hace necesario que todos los equipos participen en mayor o menor medida en las estrategias.

¿Qué es un ecosistema de innovación?

Para descubrir los orígenes del término “ecosistema”, nos tenemos que remontar a 1935, año en el que Arthur Tansley, un ecologista británico lo utiliza para referirse al sistema básico que combina organismos vivos y ambiente físico.

Cuando unas cuantas décadas después, en 1993, James F. Moore lo aplica a los negocios, lo hace para poner de relieve las relaciones entre los distintos agentes que, compartiendo una proximidad geográfica, son capaces de compartir talento y conocimiento. Juntos, a través de medidas, de accesibilidad y de relaciones productivas, se desarrollan actividades innovadoras sobre sectores o temas muy específicos, y a esto es lo que llamamos ecosistema de innovación.

Hoy en día, un ecosistema de innovación hace referencia a la combinación de players, accionistas, aceleradores, venture capitalists, emprendedores, startuperos… que juntos consiguen crear valor con nuevas ideas e inversión financiera, a través de dinámicas de aprendizaje y colaboración.

¿Cómo? Estas comunidades crean dinámicas muy positivas en las que se comparte información y recursos para transformar una idea en algo real. De esta forma, los ecosistemas de innovación ponen el acento en la creación de valor y en la generación de un impacto real.

Algunos ecosistemas serán capaces de funcionar con poco apoyo y otros dependerán en gran medida de factores externos, debido a la fragilidad del sistema mayor en el que surjan. 

Sin este tipo de actividades que reúnen a partners de lo más diverso, corremos el riesgo de no ser innovadores al haber un pensamiento homogéneo que no deje lugar al conflicto y al debate de ideas.

Claves de los ecosistemas de innovación

La colaboración entre una red de distintos agentes siempre tiene efectos muy positivos. La innovación colectiva permite a todas las personas o entes involucrados el hacerse con una cantidad de conocimiento y trabajo e, incluso, en muchas ocasiones, gastos compartidos. 

Esto lleva a una mejor resolución de problemas, sobre todo aquellos más complejos que requieren de un mayor esfuerzo. Para ello, tan solo es necesario tener en cuenta algunas cuestiones importantes:

Los principales actores

Tal y como ocurre en la naturaleza, los ecosistemas de innovación se conforman de distintos agentes que tienen una función específica y ponen su granito de arena para que las inspiración florezca. Entre los principales roles que se pueden encontrar, hay:

  • Articuladores: son los encargados de permitir el espacio en el que tiene lugar el ecosistema. Suelen ser los que convocan el ecosistema y facilitan su correcto desempeño.
  • Habilitadores: su función es la de aportar los recursos necesarios, como herramientas, infraestructura…, al ecosistema para poder avanzar en el desarrollo de los proyectos. 
  • Generadores de conocimiento: gracias a ellos, los ecosistema pueden academizar y sistematizar el aprendizaje de lo que van desarrollando o necesitando.
  • Promotores: están a cargo de la divulgación del conocimiento y de estimular constantemente la comunicación que permita el entendimiento entre las partes.
  • Vinculadores: su propósito es el de conectar emprendedores, creativos, instituciones… de forma que sea posible encontrar nuevas oportunidades.
  • Comunidades: estas organizaciones civiles son heterogéneas, aunque suelen tener en común la colaboración con el ecosistema y el compartir información con él.

La diversidad es imprescindible

Es esencial que entre estos actores exista la diversidad para fomentar nuevas perspectivas y enfoques, algo que solo es posible desde la diferencia y la variedad de miradas.

Objetivo: el equilibrio

La principal finalidad de este tipo de formaciones es la de mantener el equilibrio entre la producción actual, con las prestaciones tecnológicas de las que disponemos, y la innovación necesaria para seguir siendo competitivos y mejorar las condiciones del mercado económico.

De lo abstracto a lo concreto

Son muchas las ciudades y países que se presentan al mundo como el escenario perfecto para estos ecosistemas de innovación, ya que con ellos se pueden atraer empresas que generan riqueza, empleo y progreso social. 

Uno de los principales ecosistemas de innovación que tenemos cerca es precisamente el de la ciudad de Barcelona, que se ha erigido como un hub digital internacional con eventos de referencia y la visita de talento proveniente de todas partes del mundo.

El último campus de coworking inaugurado por Talent Garden en el distrito 22@ de Barcelona, es un claro ejemplo de ello. 

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