Competición global por el talento. ¿Podrán hacerle frente las empresas españolas?

 

¿Imaginas trabajar desde el paraíso? Para muchos, antes del coronavirus, esto era solo un sueño. Sin embargo, el aumento del teletrabajo a raíz de la pandemia ha hecho que se convierta en una palpable realidad. Amantes del surf y del mar que se van a la playa a trabajar desde su portátil mientras esperan las mejores olas. Familias que vuelven al pueblo para estar más cerca de sus padres y sus abuelos. Casas amplias en entornos naturales increíbles mucho más económicas que un piso en Madrid. En definitiva, poder vivir donde deseas. 

En España, más de tres millones de personas se vieron forzadas a teletrabajar durante 2020 a raíz de la pandemia, casi cuatro veces más de las que lo hacían en 2019, según datos del INE. Un 16% del total, cuando en 2019 no llegaba ni al 5%.

Grandes corporaciones apuestan por nuevos modelos de trabajo

España no ha sido el único país que ha experimentado el crecimiento del teletrabajo. Algo que cada vez era más habitual en el sector tecnológico y en ciertos puestos técnicos, ahora ha aumentado exponencialmente.  De hecho, según el Joint Research Center de la Comisión Europea, un 40% de los trabajadores europeos ha pasado a teletrabajar a tiempo completo como consecuencia de la pandemia, frente a solo el 15%, que lo hacía antes del covid.

Grandes corporaciones se han posicionado en este sentido, por ejemplo, Facebook ha anunciado sus intenciones de que miles de sus trabajadores, el 50 % de su plantilla (de casi 50.000 trabajadores), trabaje en remoto de forma permanente en 2030.

Por su parte, el CEO de Shopify, Toby Lutke, tuiteaba también sobre las grandes posibilidades del trabajo en remoto.

En este sentido, y aunque al teletrabajo y a la implantación de la vida en remoto aún le queda mucho por demostrar, el coronavirus comienza a perfilarse como la palanca de cambio hacia una nueva realidad laboral.

Las organizaciones se han dado cuenta de que el acceso al talento ya no tiene fronteras

No es ningún secreto, EEUU y Europa buscan talento tecnológico de primer nivel en países como España. Los salarios que pagan a estos trabajadores son más económicos que los que pagarían a los empleados de sus respectivos países, sin embargo, también son entre un 15% y un 30% superiores a los salarios españoles.

La pregunta que muchos se hacen es, ¿por qué trabajar para una empresa española por un sueldo por debajo del mercado internacional cuando podría ganar mucho más para una compañía internacional, probablemente, dedicando menos horas? 

Esta es una de las consecuencias directas de reclutar el talento a nivel internacional:  la competencia de salarios. En este caso, la imposibilidad de poder igualar las ofertas salariales de países como EE.UU o Reino Unido, dejan a España fuera de juego. 

Y es que, lo que podría ser una suculenta oportunidad laboral en un mercado de trabajo cada vez más global, también podría significar un proceso asfixiante para las empresas españolas.

¿Qué ha cambiado?

  • El reclutamiento de las compañías estaba controlado por la geografía y las fronteras. Sin embargo, ahora, este proceso se vuelve cada vez más global. 
  • Las prioridades de contratación han cambiado. Aumenta la búsqueda de perfiles cada vez más digitales y tecnológicos capaces de trabajar sin un nexo de unión físico con las oficinas o el equipo. 
  • La adopción forzosa del trabajo remoto ha hecho que las empresas comiencen a trabajar en modelos globales que les permitan involucrar nuevo talento
  • El modelo global ha demostrado ser útil para muchas de las organizaciones más innovadoras del mundo.
  • Siempre que un empleado esté capacitado para el puesto y tenga capacidad tecnológica para desarrollarlo en remoto, podrá ser un candidato.
  • La pandemia y el teletrabajo han hecho que muchas compañías abandonen el viejo modelo en el que se cuantificaban las horas que el empleado pasaba en la oficina, independientemente de su productividad. Ahora cada vez se valora en mayor medida el trabajo por objetivos, y por tanto, la productividad y las capacidades resolutivas.  Según la Encuesta de trabajo remoto de PwC en Estados Unidos, realizada en enero de 2021, los empleados indican que son más productivos ahora que antes de la pandemia y los ejecutivos están de acuerdo: más de la mitad dice que la productividad ha mejorado.

Nueva ola de deslocalización en busca del talento

Hace unos años se produjo una deslocalización del trabajo. Miles de corporaciones de EEUU y Europa comenzaron a externalizar sus procesos técnicos y administrativos a países asiáticos, especialmente a India. El objetivo era aprovechar que la tecnología permitía conseguir estos servicios pagando un salario más bajo a sus empleados. Mismos resultados a menor coste. Esto también ocurrió en España, sin embargo, debido a la barrera del idioma, la contratación externa se produjo mayormente en Latinoamérica.

Durante esta deslocalización o outsourcing, el objetivo era ahorrar costes manteniendo el mismo servicio. Ahora ocurre algo parecido, las compañías buscan talento y capacidades tecnológicas más baratas en otros países. ¿Podría ser que estuviéramos ante una nueva ola de deslocalización?

España, una de las ciudades más atractivas para remote workers

A raíz del teletrabajo, España se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los remote workers. De hecho, cada vez más apuestan por trabajar en coworking, espacios que combinan teletrabajo y contacto social durante la jornada laboral y, en ocasiones, también fuera de ella. Son además lugares que propician y extienden las oportunidades de atraer a nuevos residentes a las ciudades donde se encuentran.

Los coworking y ecosistemas de innovación como Talent Garden están floreciendo por todo el país, y conquistando cada vez más puntos geográficos de algunas de las mejores ciudades para teletrabajar. Y es que, como señala InterNations, una comunidad online de trabajadores internacionales, en su encuesta Expat Insider 2020Cinco de las 10 mejores ciudades para teletrabajar están ubicadas en la Península Ibérica: Valencia (1ª), Alicante (2ª) y Lisboa (3ª) a la cabeza, seguidas de Málaga (6ª) y Madrid (9ª).

Está claro que España atraerá talento digital para vivir en sus ciudades. Pero, ¿conseguirá también atraerlo hacia su tejido empresarial?

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