¿Sufres de estrés en el trabajo? Las estadísticas dicen que sí

Al hablar de pandemia, ahora es inevitable pensar en la del coronavirus, pero… ¿y si te dijéramos que antes ya vivíamos en una situación de epidemia global? Cuestiones médicas como el estrés y la ansiedad son tan comunes hoy en día que presentan unos niveles altísimos en nuestra sociedad. Aquí van algunos consejos para evitarlos en el trabajo.

La Organización Mundial de la Salud reconocía el 2019 el desgaste (o burnout) profesional, una respuesta emocional al problema del estrés laboral crónico. Si las cifras ya eran graves en la antigua normalidad, tras el coronavirus los números se han disparado. De acuerdo con el estudio llevado a cabo por Cigna, los españoles estamos cada vez más estresados: un 79% sufre de este mal a diario. 

Lo primero, identificar el estrés

El estrés es una respuesta necesaria con la que el cuerpo reacciona a los cambios ambientales de lo que nos rodea. Esta respuesta puede ser física, mental o emocional, y es una parte habitual de la vida y, a priori, nada de lo que preocuparse.

Al estrés “bueno” normalmente lo llamamos de otras formas que nos suenan mucho más atractivas, como reto, desafío… En inglés, lo conocen como eustress y es un viejo amigo de la supervivencia del ser humano, ya que, sin él, no habría habido evolución.

Si eustress es positivo, en inglés también encontramos su contrario, el distress, que sí responde de mejor manera a la forma mala de estrés que ya conocemos. En realidad, los síntomas pueden ser parecidos (el corazón se acelera, sudamos más, se nos tensa la espalda…) y, sin embargo, la interpretación que el cerebro hace del detonante del estrés puede ser totalmente diferente.

Aprender a diferenciar entre estos dos tipos de sensaciones es crucial para saber cuándo estás sufriendo algo que no deberías.

Consecuencias del estrés que no deseas

Numerosos estudios muestran que el estrés puede traducirse en consecuencias físicas que terminarán por afectar la salud, como dolores de cabeza, de tripa o de pecho, hipertensión, y problemas para conciliar el sueño.

Además, las personas con estrés laboral suelen hacer un uso abusivo del alcohol o fumar para calmar su agobio, lo cual tiene efectos en la salud adicionales al estrés convencional.

En los peores casos, puede resultar en trastornos de ansiedad y depresión severa. Según los estudios de las universidades de Harvard y Stanford, incluso, pueden reducir la esperanza de vida. 

Por todo esto, si sientes que estás estresad@, ha llegado el momento de ponerle punto y final.

¿Qué está en tu mano para estar menos estresad@?

Lo sabemos: qué fácil es hablar de reducir el estrés. Sin embargo, cuando llega el momento, a ver quién es el guapo… 

Lee atentamente estos consejos y trata de ponerlos en práctica cuando puedas. Tenerlos en cuenta simplemente ya es un gran paso. 

Empecemos por el principio:

Construye tu templo

Tanto en casa como en la oficina o el coworking, tu puesto de trabajo es tu templo. Convertirlo en un remanso de paz es más fácil de lo que imaginas. Aquí van algunos elementos fáciles de encontrar que tendrán un efecto inmediato en tu estrés:

  • Plantas y lo “verde”.
  • Una botella de agua fresca constantemente.
  • Luz natural (si es que es posible).
  • Ambientadores.

Elimina las interrupciones

Una de las cosas más desesperantes es no ser capaz de fluir en el trabajo debido a los múltiples estímulos a los que estamos expuestos. Emails, llamadas, videollamadas, bombazos en forma de deadlines… ¿Te suena?

Aunque estas interrupciones están totalmente fuera de tu control, sí está en tu mano controlar la respuesta con la que los recibes. Una buena forma puede ser establecer criterios de urgencia para diferentes tipos de interrupciones y así, será mucho más fácil identificar cuáles pueden ser pospuestas y cuáles requieren de tu inmediata atención.

Identifica las fuentes de estrés que vienen de ti

En muchos trabajos, vas a encontrar a una persona con la que es imposible trabajar. Esa persona te pone la zancadilla, te somete a niveles altísimos de nerviosismo, te habla mal o te hace sentir inútil si haces algo mal. Incluso, por mucho que intentes evitarlo, esa persona siempre está ahí, mirándote, vigilando cada paso que das, esperando a que cometas un error.

Sentimos ser nosotros quién te lo digamos, pero esa persona de tu trabajo muchas veces eres tú. 

Aprender a identificar las fuentes de estrés que nos damos a nosotros mismos es fundamental para que nuestra confianza en nosotros mismos y nuestra autoestima laboral no se vea mermada. Ser menos duros con nosotros mismos y cambiar el monólogo interior (esa forma que tenemos de dirigirnos a nosotros mismos) modificará totalmente el tono de tu relato. La vida ya es lo suficientemente dura como para que tú también lo seas contigo mism@. Pruébalo, no tienes nada que perder.

Haz que el resto de tus compañeros se sientan mejor

Si trabajas con otras personas, es esencial que contribuyas a que el ambiente sea alegre y armónico. Evidentemente, esto no es fácil, pero una forma muy sencilla de que tus compañeros o empleados se sientan mejor es que confíes en ellos. ¿A que no es tan difícil? 

Esto es porque cuando mostramos que confiamos en otras personas, estas inmediatamente sienten una relación de lealtad y seguridad hacia nosotros. Se trata de un mecanismo antropológico que, como el estrés, nos ha traído hasta aquí, así que si tus antepasados han podido, ¡tú también eres capaz! Y todo, sin hablar del enorme placer que es delegar y compartir tareas.

¿Quieres saber más?

En Talent Garden, tenemos este y muchos otros contenidos para ti. Puedes visitar nuestro blog o formar parte de nuestra comunidad de profesionales. Juntos, estamos creciendo y aprendiendo y construyendo cosas muy especiales. Si quieres saber más, ¡péganos un silbidito!

Suscríbete a nuestra newsletter

Mantente al día de nuestras novedades