Fake News: ¿Vale todo en Internet?

Con solo unos pocos caracteres, concretamente 280, un tweet puede causar grandes estragos. Las fake news o noticias falsas son uno de los estragos que ha provocado la transformación digital en el sector de la comunicación. Este tipo de “informaciones” se difunden principalmente a través de canales rápidos de comunicación, como son redes sociales o aplicaciones de mensajería como Whatsapp, con un único objetivo: contribuir de forma deliberada a la desinformación y el engaño. 

Aunque parece que La Guerra de los Mundos de Orson Welles queda lejos en cuestión de tiempo, se ha convertido en una cuestión de máxima actualidad en los últimos meses con la cantidad de bulos captados durante la pandemia del Covid-19. El tema resulta tan delicado que incluso la OMS ha utilizado el término “infodemia” para referirse a la práctica de difundir noticias falsas o información incorrecta relacionada a la pandemia. 

Si te estás preguntando cómo pueden las fake news extenderse de esa forma y cómo podemos distinguirlas, estás en el lugar correcto.

Las fake news se extienden más rápido que la verdad

Ya lo dijo el pastor Charles Spurgeon en siglo 19: “Una mentira puede haber recorrido la mitad del mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos”. Según un estudio realizado por el MIT sobre las fake news, Internet sin duda ha acelerado la velocidad a la que las historias pueden viajar por el mundo, y es la falsedad la que se difunde significativamente más lejos, más rápido, más profunda y más ampliamente que la verdad en todas las categorías de información. 

Las noticias falsas inspiran mayor sorpresa que las verdaderas, que “simplemente” provocan tristeza o confianza. El valor novedoso que tienen las fake news alienta su difusión, pero la sorpresa no es la única emoción que provoca el aumento de tuits o comentarios y la propagación de los bulos, también el enfado motiva mucho más a los usuarios. 

¿Por qué adquieren tanta credibilidad estas noticias? 

Vivimos a mil por hora, en la sociedad del agobio, donde manda la inmediatez y la actualidad cambia cada segundo, y donde el ciudadano tiene en su mano el acceso a todo tipo de información. La prisa se ha convertido en el enemigo público. 

Aunque el refrán se empeñe en decirnos lo contrario, la realidad es que, efectivamente, una mentira repetida mil veces sí termina convirtiéndose en verdad. Y es que la democratización de la información y la facilidad a acceder a todo tipo de noticias gracias a las redes sociales facilitan que cualquier persona pueda crear y difundir cualquier tipo de contenido. 

¿Y quién tendría la necesidad de mentir de forma tan descarada?

Aquellos que pretendan conseguir unas metas de poder, fama, control. Un emisor que pretende controlar a muchos receptores. Evidentemente, entre tanto contenido, no es complicado ser víctima de bulos intencionados; y más aún cuando se trata de contenidos viralizados de los cuales se ha perdido ya todo control y cuyo único objetivo es generar tráfico. 

¿Cómo distinguimos las fake news?

En el año 2016, cuando los bulos emitidos durante las elecciones de Estados Unidos tuvieron una repercusión importante en el resultado de estas, las grandes organizaciones se pusieron “manos a la obra”. La Unión Europea creó un grupo de expertos de grandes corporaciones como son Facebook, Google o Twitter, para luchar contra las fake news y la desinformación en Internet y en las redes sociales. También se han puesto en marcha muchas empresas creando herramientas para su distinción: 

  • ZenMate:  Una extensión del buscador Google, que entre sus diversas funciones,  muestra unos ticks para medir la fiabilidad del contenido.
  • Maldita.es y su herramienta Maldito Bulo:  La aplicación te dirá si la web en la que estás navegando: desinforma de manera habitual, si es una web satírica o si el contenido al que estás accediendo ya está desmentido. También son muy útiles sus cuentas en Twitter: Maldita, Maldito Bulo o Maldito Dato. 
  • Newtral, una startup audiovisual dirigida por la reportera Ana Pastor, que trabaja el fact-checking en el ámbito periodístico y desmiente toda clase de bulos.
  • Otras herramientas son Tragabulos, Wikitribune o The Trust Project que luchan contra la desinformación en el ámbito periodístico
  • La Asociación de Investigadores en eSalud: con su web saludsinbulos.com.
  • Facterbot te enseñará las noticias falsas que están navegando por nuestros muros de Facebook.
  • Perfiles de redes sociales como Policía Nacional o Guardia Civil, tienen entre sus máximas ayudar a desmentir bulos. 

Más allá de estas herramientas, es nuestra conciencia crítica la que más puede ayudarnos a distinguir lo real de lo falso. Si contienen un titular sensacionalista, alarmista y espectacular (características claves del clickbait), errores ortográficos y de redacción junto a enlaces de páginas sospechosas, mayúsculas o signos de exclamación para llamar la atención, tratan temáticas de catástrofes, tabúes o temas de interés, y carecen de fecha de publicación y fuentes de información, probablemente estés ante fake news.

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