El futuro del trabajo, ¿nos supera o lo superamos?

 

Puede sorprender cómo, a pesar de la evolución del lenguaje, la etimología sigue ajustándose al significado actual e incluso futuro de las palabras. En latín, negocio (neg-ocio) sería aquello opuesto a lo que hoy consideramos nuestro tiempo libre. En ese sentido, los romanos consideraban que el tiempo invertido en el neg-ocio merecía una compensación, que en nuestra sociedad actual suele ser salarial. Sin embargo, entendemos así que el tiempo de ocio no se paga, o al menos no con dinero. 

A pesar de que las primeras apariciones del latín datan hacia el año 1000 a. C., poco ha cambiado nuestra percepción del ‘neg-ocio’, ahora también llamado trabajo. Sin embargo, parece que las crisis económicas recientes están sembrando una transformación sin precedentes. La pandemia y las consecuencias del teletrabajo marcarán las tendencias de los próximos años. Pero además, la revolución digital y tecnológica que precisa la sociedad promete dar un vuelco al sistema. 

De hecho, el 65% de los niños que están hoy en primaria trabajarán en profesiones que aún no existen. Y eso no es todo, ya que los expertos apuntan que muchos puestos analógicos que hoy conocemos podrían desaparecer. Según el estudio The Future of Jobs Report 2020 The World Economic Forum, para 2025, 85 millones de puestos de trabajo podrían ser desplazados por un cambio en la división laboral entre humanos y máquinas. Mientras tanto, surgirán 97 millones de nuevos roles que se adaptarán mejor a un nuevo ecosistema que mezclará la producción humana, de máquinas y de algoritmos. 

¿Qué está pasando? Quizá los modelos de trabajo tradicionales no brindan la agilidad, escalabilidad y resiliencia que requiere la empresa del futuro, lo que está llevando a impulsar la inversión en tecnologías que lo permitan.

El futuro del trabajo hacia la colaboración hombre-máquina

El futuro del trabajo, o Future of Work (FoW), es una denominación cada vez más popular que hace referencia  al cambio fundamental en el modelo de trabajo hacia la colaboración hombre-máquina, permitiendo así nuevas habilidades y fomentando un entorno de trabajo sin límites de tiempo o espacio físico. 

Worldwide Future of Work Spending Guide, un estudio de IDC, prevé que el gasto de FoW será de casi 656.000 millones de dólares este año, un aumento del 17,4% respecto a 2020.

Según el mismo estudio, los casos de uso de FoW que se beneficiarán del mayor gasto en 2021 incluyen robótica colaborativa, gestión del rendimiento operativo y gestión automatizada de clientes. De cara al 2024, se pronostica una mayor inversión en el desarrollo de habilidades adaptativas, los espacios de trabajo colaborativos interconectados y la gestión avanzada de proyectos. Así pues, podemos decir que aunque no sabemos cuáles serán los trabajos del futuro, sí sabemos qué competencias van a demandar.

¿Qué pasará con los puestos de trabajo más analógicos?

Los expertos prevén que los trabajos más repetitivos y sencillos de replicar por máquinas inteligentes desaparezcan. Esto podría significar un paro sin precedentes. 

El problema será la reubicación de todos estos trabajadores, ya que probablemente una vez las máquinas ocupen sus puestos, no exista un lugar en el mercado para ellos a no ser que comiencen a reinventarse y a fomentar sus aptitudes tecnológicas. 

Si esto ocurriera, posiblemente produciría un ensanchamiento de la brecha. Hay quien habla incluso de la desaparición de la clase media. Un futuro con dos clases diferenciadas. Una, formada y profundamente digital y tecnológica trabajando en sectores como la robótica y la programación con altos salarios y excelente nivel de vida. 

Y otra baja, más analógica y sin competencias digitales, formada en gran parte por personas que perdieron su trabajo durante la incorporación de las máquinas al sistema laboral. Bajos salarios, pobres en recursos. 

En este sentido, ¿realmente existe una oferta laboral que cubra el tipo de educación que nos empeñamos en seguir? ¿Tienen las personas analógicas cabida en el mundo laboral del futuro?

Son cuestiones que se resolverán en los próximos años, sin embargo, lo que sí parece ser cada vez una realidad más cercana, es que el trabajo de nuestros padres, aquel para el que fuimos educados, ya no existe. Ese en el que estás casi para toda la vida, en el que las cosas son previsibles y haces carrera con cierta seguridad. ¿O crees que sí?

El papel de la mujer en el futuro del trabajo

Según un informe de Microsoft y LinkedIn, en los próximos años se crearán en España más de dos millones de puestos de trabajo en el sector tecnológico y digital. Sin embargo, este mismo informe afirma que el 46% de las empresas españolas ya tienen serios problemas para encontrar estos perfiles. 

¿Faltan profesionales tecnológicos y digitales en nuestro país?

La respuesta es sí, especialmente mujeres, si la tendencia no cambia, y según el mismo estudio, solo un 12% elegirá tener este perfil profesional. 

Como hemos visto, posiblemente, tener un perfil profesional tecnológico te ayudará a entrar en la bolsa de empleo con los trabajos mejor valorados y mejor remunerados. ¿Qué pasará entonces si las mujeres no comienzan a formarse para ocuparlos? Volvemos a un aumento de la brecha que podría marcar un antes y un después crucial en la lucha por la igualdad de género. 

Hacia una nueva educación, las habilidades del siglo XXI

Las principales habilidades que los empleadores consideran que van a aumentar en importancia en los próximos 5 años incluyen el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el aprendizaje activo, la resiliencia, la tolerancia al estrés y flexibilidad, según The Future of Jobs Report 2020 de The world Economic Forum.

¿Cubre la educación tradicional española las competencias que los niños necesitarán en el futuro? Posiblemente la respuesta sea no. China, Singapur, Estonia y Japón son considerados como los 4 países con los sistemas educativos mejor situados para aprovechar el futuro del trabajo. Y en ese ranking, ningún país de habla hispana se posiciona entre los 30 primeros. 

¿Hablas el lenguaje de la empleabilidad?

En 1996, el ordenador Deep Blue batió a Garri Gasparov, el campeón mundial de ajedrez de aquel momento. En aquel momento aún hablábamos de enormes máquinas que ocupaban habitaciones enteras. Desde entonces, los avances tecnológicos se han sucedido imparables hasta estar presentes en todos los niveles de nuestra vida. ¿Pero, hemos aprendido realmente a hablar su idioma? ¿O son ellos quienes dominan el nuestro? 

La programación se ha convertido en un lenguaje universal, que probablemente tendrá la llave de la empleabilidad en los próximos años, incluso podría considerarse el inglés del S.XXI. Desarrollar el pensamiento computacional es la base para trabajar en las áreas de STEM y emprendimiento, sin embargo, aún no se estudia suficientemente en los colegios. 

Como ya dijo Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’”.

Esperamos los cambios del futuro mientras seguimos haciendo lo mismo. ¿Eres de los que afrontará la crisis o de los que quedarán ‘superados’? 

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