Vanessa Estorach, WiM (Women in Mobile): “Tenemos que autoconvencernos de que podemos y convencer a otras de que se puede”

El sector tecnológico es uno de los sectores donde la brecha de género es más significativa. Desde una primera etapa académica, representa un desequilibrio más que notable con una ratio de mujeres matriculadas inferior al 25%. Además, la subrepresentación de la mujer entre el alumnado TIC tiene su fiel reflejo en el empleo tecnológico: según los últimos datos publicados por Eurostat, la participación femenina toca suelos históricos, al cifrarse en un 16%.

Hoy hablamos con Vanessa Estorach, la cofundadora de Women in Mobile, la comunidad de mujeres que trabajan en la industria de la tecnología, cuyo objetivo es atraer, retener, hacer visible e impulsar el liderazgo de las mujeres en este sector.

El Talento Femenino no siempre es reconocido como se merece, pero desde Women In Mobile buscáis precisamente dar visibilidad al talento femenino en un sector muy competitivo y, además, comúnmente considerado «masculino».
¿Cómo de grande es el reto? ¿Qué dificultades encontráis?

Nos han educado de tal manera, – y no me refiero sólo a la educación de nuestros padres, de la escuela o de la sociedad, sino todo en general – que la tecnología es complicada. Este es el primer freno que encontramos las mujeres cuando vemos una oferta en una empresa tecnológica. Nos decimos: “esto no es para mí”. Pero al final somos consumidoras de tecnología, así que, qué mejor manera que consumir aquella tecnología que esté hecha por nosotras, por equipos diversos. Esta es la primera limitación que nos ponemos y se debe a toda la mochila que llevamos detrás. Hay muchas dificultades y diferentes etapas. Cuando eres adolescente, escuchas a chicas decir “quiero irme a la tecnología, pero ahí ya no seré la popular sino la geek”, parece que la tecnología es igual a ser friki. Y desde aquí ya vamos cayendo. 

Cuando llegamos a la universidad estamos rodeadas de chicos, y nos decimos “qué bien, es perfecto”, pero te preguntas por qué esto no está equilibrado, y situaciones como dar nuestra opinión son mucho más difíciles. Luego llegamos a la empresa. Hay estudios que hablan de cómo a los hombres en sus primeras etapas de carrera profesional se les promociona antes que a las mujeres. Entonces vamos viendo que estamos en un entorno masculino en el que ellos van avanzando más rápido que nosotras, sentimos que nos vamos quedando atrás. 

Después nos encontramos el fantástico techo de cristal que o nos lo ponemos o está ya, y no nos deja subir. Nos ponen limitaciones porque las mujeres van a ser madres, y «ser madre implica no ser una buena profesional». Yo antes de serlo, les preguntaba ¿cómo lo hacéis las que sois madres? «Son mejores profesionales porque han aprendido a gestionarlo todo». Esto es algo que no se valora.

Muy pocas mujeres llegan a posiciones directivas, por lo que son pocas las que pueden impulsar el cambio. Y no solo el cambio, sino que equipos de desarrollo y técnicos están compuestos por pocas mujeres, que pasan a posiciones de management. Esto ocurre muchas veces por la incomodidad, el acoso,… por muchas razones. Entonces los equipos de desarrollo quedan muy homogéneos y desarrollan tecnología con visión masculina. 

¿La fundación de este proyecto fue motivada por alguna experiencia personal? ¿Tú misma has encontrado obstáculos a la hora de desarrollarte profesionalmente por causas de género?

Yo no había estado en ninguna comunidad de mujeres en tecnología, ni sabía que existían. Cuando salimos nosotras era algo que empezaba, ahora hay muchas comunidades. Woman in Mobile surgió porque íbamos a eventos tecnológicos y no veíamos mujeres, o había muy pocas. Y era como: «pero si hay mujeres, ¿qué está pasando?». Justo coincidió con el Mobile de 2015 y las mujeres suponían tan solo un 5% de las keynote speakers. Entonces hicimos un evento como Off Mobile Congress, porque sí había mujeres, y si no estaban en el escenario es porque no se habían buscado. 

Vino gente y nos preguntó: ¿y qué más hacéis? 

¿Has visto un cambio en el papel de la mujer en tu sector?

Hace poco hablaba con una directiva de una empresa que me decía: «es que no he visto gran cambio». Y es verdad, no hay un gran cambio, no somos ni el 50% de mujeres en el sector. Se mantienen las estadísticas de la Comisión Europea de un 30% de mujeres  y datos muy inferiores en posiciones técnicas y de dirección. Sí que he visto que se está impulsando la inclusión de mujeres en paneles, como speakers y demás. Y esto ya es algo. 

Hay más hombres que se manifiestan como feministas y promueven el cambio. Recuerdo cuando en WiM necesitábamos espacios seguros donde compartir nuestras ideas, porque era muy complicado afuera. Ahora lo hemos abierto a hombres y mujeres. Vienen pocos hombres, pero los hay.  Hay cositas que están cambiando, pero no a gran velocidad. Si no hacemos nada, dicen que hasta el 2100 no se igualará. Tenemos que ponernos las pilas.

Una de las cifras actuales más impactantes, es que las mujeres tienden a emprender en solitario con mayor frecuencia que los hombres: 62% frente al 26%. Los hombres prefieren emprender en grupo, alineándose con otros emprendedores. ¿A qué crees que se debe?

Posiblemente por necesidad. Pero no se por lo que es, la verdad. Sí que he leído que emprendemos menos en el sector tecnológico, debido a la falta de perfil técnico femenino. Entonces o nos juntamos con ellos, o no podemos simplemente. Está muy bien ser self employed pero difícilmente vamos a cambiar el mundo. El impacto que podemos tener es más pequeño. Sin embargo, en general, las startups creadas por mujeres tienen menos posibilidad de fracasar. 

El año pasado, Barcelona alcanzó cifras récord de emprendimiento, con un 8,63% de tasa de la población dedicada a ello, superando así la media europea (8,13%). La ciudad condal reunió más del 50% de las inversiones en startups, superando, incluso, a Madrid. ¿Lo sientes? ¿Lo estás viviendo?

Yo creo que al final se crean ecosistemas y unos se atraen a otros. Igual que se dice que el talento atrae al talento, de alguna manera estas empresas atraen a otras. 

Respecto a la colaboración entre comunidades, tú misma perteneces a muchas de ellas… Women In Mobile, Female Startup Leaders… ¿qué hay de positivo en pertenecer a ellas?

Es muy importante la comunidad: no estar sola y no sentirte sola, sobre todo cuando empiezas. Cuando tienes tu propio proyecto o sois pocos en él, te cuestionas «¿es así emprender?» Comunidad y ayudas: es lo que impulsa al talento que ya tenemos. Hay que dejarlo que vuele.

¿Me podrías decir algún referente para ti?

Por suerte estoy rodeada de muchas mujeres que me inspiran. Desde Caroline Ragot, que es con quien empecé esta idea loca de WiM, hasta todas las mujeres que conformamos el equipo de WiM. Mi jefa, Susana Durán; Mireia Vila, directora de tecnología de PepsiCo; Helena Torras, que aparte de ser emprendedora, es inversora. Son mujeres que admiro por lo que han conseguido y por lo que van a conseguir, porque aún les queda mucha batalla. Me gustaría seguir sus pasos.

Mi perfil es un poco peculiar, cuando fui madre, tenía mi agencia y trabajaba con freelancers. Después, quise entrar en una corporate y llegar a una posición directiva. Continúo avanzando en mis metas. Entre todas podemos cambiar la situación, tenemos que hacer algo para autoconvencernos de que podemos y convencer a otras de que se puede. 

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