Financiaciones para start-ups: 3 opciones que un fundador debe considerar

Tienes una gran idea de negocio, un nuevo producto o servicio que estás seguro de que va a ser la hostia y quieres construir una start-up en torno a esta visión. Pero, por lo general, a menos que provengas de una familia adinerada o que hayas logrado reunir una cantidad considerable de dinero tú mismo, ahora necesitarás encontrar una forma de financiar tu empresa.

Depende de la idea que quieras realizar, pero tu negocio puede requerir una cantidad significativa de dinero para despegar. Por esta razón, la única forma de avanzar es buscar financiación externa. Aquí llegamos al corazón de esta guía: ¿qué opciones tienes para financiar tu start-up? Te toca a tí decidir las dimensiones que quieres alcanzar y, por supuesto, el tipo de proyecto que quieres desarrollar…

Primera opción: buscar un capital riesgo

Si la idea de start-up/negocio que tienes en mente es bastante grande y requiere muchos fondos (por ejemplo, deseas producir un nuevo tipo de motor de vehículos), tienes que tomar la ruta del capital riesgo. Aquí las cifras de las que estamos hablando son significativas (millones de dólares), los inversores son profesionales acreditados y están invirtiendo no solo su propio dinero sino también en nombre de otras personas. Como recompensa, los capitalistas de riesgo suelen solicitar una gran rentabilidad en un período corto de tiempo (generalmente uno o dos años, hasta que la start-up sea capaz de cotizar en bolsa).

Para atraer capital riesgo, tienes que “parir” una excelente presentación de tu idea y de cómo planeas desarrollarla, junto con un plan de negocios detallado. Dado que encontrar el financiador de riesgo adecuado es como encontrarte con tu pareja ideal, examina las distintas empresas en detalle. Analiza su historial y las inversiones actuales, y busca las que invirtieron en negocios similares al que tienes en mente.

Segunda opción: inversores ángel

Los inversores ángel son adecuados si tu empresa es mediana o pequeña. Si bien con los capitalistas de riesgo generalmente no tienes más de un financiador, aquí puedes confiar en más de un «ángel». Los inversores ángel deben estar acreditados para invertir en start-ups (tienen que disponer de una renta anual superior a los 200.000 dólares), por lo que lo primero que hay que fijarte es si respetan los prerrequisitos.

Luego tienes que asegurarte de que te está combinando con las personas adecuadas, porque no estás pidiendo prestado su dinero, les está dando una parte de tu empresa y el derecho a participar en las decisiones y en las ganancias. En cualquier caso, existen grupos y sindicatos de inversores ángeles, por lo que la mejor manera de buscar financiación ángel es escanear a través de estos grupos y plataformas.

Tercera opción: financiación colectiva

El crowdfunding está sujeto a muchas menos restricciones que las dos opciones anteriores. Existen muchas plataformas de crowdfunding donde puedes promocionar tu idea, establecer un objetivo y solicitar financiación. Las recompensas también pueden ser diferentes y no necesariamente tienen que ser acciones en tu futura empresa. Por ejemplo, puedes ofrecer a tus patrocinadores el producto que planeas fabricar (tal vez a un precio con descuento o antes de la verdadera fase de comercialización), así como otras recompensas.

En algunos casos, no hay recompensa. Si estás desarrollando una idea sin fines de lucro, a menudo las personas se involucrarán simplemente porque ven valor en lo que estás haciendo y no para obtener ganancias financieras. Además, con la financiación colectiva, los inversores pueden invertir cantidades realmente pequeñas de dinero, por lo que es accesible para casi cualquier persona. Puede ser la mejor opción para ti si no deseas todas las limitaciones de la financiación inicial tradicional o si tu negocio no va a necesitar ingentes cantidades de dinero.

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