Invertir en Startups: todo lo que hay que saber

Si eres un inversor mediano o pequeño, es posible que invertir en una startup nunca haya sido una opción para ti; parece demasiado arriesgado, demasiado difícil. Esto puede que fuese cierto hace unos años, pero hoy en día todo es mucho más fácil. Hay plataformas dedicadas a facilitar las conexiones entre startups e inversores y que te ayudan a encontrar proyectos emergentes interesantes. Algunas de estas plataformas son: Wefunder, SeedInvest, StartEngine, Republic, AngeList, Fellow Funders, … solo tienes que elegir.

El cómo elegir la startup correcta, se complica un poco. Si no se usa un buen criterio, la inversión en startups puede convertirse en un negocio a fondo perdido.

Invertir en startups: lo que necesitas saber antes de empezar 

En primer lugar, es importante aclarar algo de la terminología. Una ‘startup’ es una empresa muy joven que se espera que crezca rápidamente. Cuando inviertes en una startup, compras una parte de la empresa y los derechos sobre sus ganancias futuras. Al mismo tiempo, si la compañía fracasa, perderás todo tu dinero. Esta porción se llama «equity». 

Además, si quieres vender tus acciones, con las startups no es tan sencillo, porque este tipo de acciones tienen poca liquidez. Ganas cuando vendes tus acciones durante «eventos de liquidez», es decir, oportunidades para convertir el dinero congelado en acciones en efectivo. Los eventos de liquidez comunes son adquisiciones o OPIs (Ofertas Públicas Iniciales, cuando la startup «se hace pública», es decir comienza a cotizar en bolsa). Puedes intentar vender tus acciones antes de la OPI, pero la empresa puede negarse. Algunas sociedades deciden no cotizar nunca en bolsa. En ese caso, no hay oferta pública inicial, pero si la empresa está generando muchos beneficios, puede decidir recomprar sus acciones o emitir dividendos. Por supuesto, aceptas que invertir en una startup es una operación extremadamente arriesgada, pero a la vez potencialmente gratificante. Así que, si decides hacerlo, considera el riesgo de no recuperar tu dinero.

Venture Capitalist, Angel Investors o Crowdfunding 

Y ahora averigüemos qué tipo de inversor eres tú. ¿Tienes una cantidad ENORME de dinero para invertir? Si no es así, no puedes ser un Venture Capitalist. Este tipo de inversor suele poner grandes sumas de dinero en las startups que eligen financiar (estamos hablando de más de 1 millón de dólares, siendo la media de unos 18 millones) y a cambio consiguen un puesto o más de un puesto en la dirección de la empresa. Por el contrario, los Angel Investors suelen ser inversores privados que ponen sobre la mesa cantidades menores de dinero (a partir de unos 10.000 dólares). En cualquier caso, debes ser un “inversor acreditado” para ser un Angel Investor (por ejemplo, tienes que ganar al menos 200.000 dólares al año y tener un patrimonio neto de $1 millón o más). Como Angel Investor, puedes participar en un grupo o asociación (como AngeList), donde un inversor experto lidera a todos los demás. Por último, puedes financiar una startup mediante Crowdfunding, y esta es la forma de financiación más fácil, menos arriesgada y más reducida, porque puedes invertir una cantidad de dinero realmente pequeña en la empresa. Gracias a la ley “Jumpstart Our Business Startups Act of 2012”, cayeron algunas regulaciones restrictivas, por lo que incluso el inversor más pequeño podría comprar acciones de startups.

 Cómo encontrar la Startup adecuada 

Precisamente por ser un negocio arriesgado, debes elegir con cuidado. En primer lugar, tienes que concentrarte en un dominio que conoces, porque esto te ayudará a comprender si lo que está haciendo la startup tiene sentido. Tienes que investigar el mercado (competidores, etc.), ver quiénes son los otros inversores (si tienen un historial de éxito, por ejemplo) y también debes tener una comprensión muy clara de tus necesidades de monetización (¿necesitas que te devuelvan tu dinero bastante pronto?) y la estrategia de monetización de la empresa. También echa un vistazo a las finanzas de la empresa y a cómo usan los fondos (por ejemplo, si invierten la mayoría en salarios, eso no sería suficiente). Revisa los documentos legales. Y finalmente, sigue tu instinto… al final, eso es lo que hace un verdadero inversor, ¿no?

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