Lo que la Covid-19 nos ha enseñado sobre la sostenibilidad empresarial

La pandemia de la Covid-19 que ha azotado el mundo ha sido la mayor crisis sanitaria que hemos enfrentado en mucho tiempo. Su impacto ha sido más que significativo en todos los aspectos y sectores, pero ha dejado muy claros varios aspectos: la importancia de la resiliencia empresarial, la búsqueda del bienestar de las personas y la importancia de la comunidad y la asociación. 

Durante mucho tiempo, la salud y la seguridad se han considerado importantes para las empresas, pero el debate sobre la sostenibilidad no era fundamental. La Covid-19 ha cambiado esta percepción por completo. 

Tal y como dijo Winston Churchill, “nunca debemos dejar que una buena crisis se desperdicie”, y sin duda, este ha sido el caso. 

 

Los inicios de la crisis

En marzo de 2020, cuando los países se confinaron, se restringió la movilidad y se cerraron las fronteras y los viajes, la contaminación disminuyó considerablemente. Fuimos grandes espectadores de las fotos que se viralizaron sobre el Himalaya visto desde la Indi, la desaparición de la boina de Madrid, los delfines en los canales de Venecia, los cielomotos (imperceptibles normalmente por la contaminación acústica), …

Un estudio publicado en Nature, informó de una disminución del 17% en las emisiones diarias de CO2 en abril de 2020, en comparación con la misma época del año anterior. Esto abrió de par en par una ventana hacia la posibilidad de un mundo más sostenible. Sin embargo, solo dos meses después, con las fases de desescalada, las emisiones de CO2 ya estaban de nuevo en niveles prepandémicos. Habíamos vuelto a reconstruir la misma normalidad. 

Es cierto que estamos aún lejos de convertirnos en una sociedad transformada y comprometida, sin embargo, la Covid-19 puso en relieve un mundo empresarial más responsable, más consciente, más local y más resiliente.

 

Vuelta a los comercios locales

Con la movilidad reducida, muchos nos acostumbramos a pedir a domicilio productos que antes comprabamos en grandes superficies. No solo pedíamos la cena, sino que también consumíamos artículos del mercado de verduras, panadería a domicilio, o productos locales en general, cuyo consumo aumentó considerablemente. 

Empresas circulares

Un mercado de bienes global a menudo contribuye a una economía lineal, unidireccional, de fabricación, compra, uso y luego desperdicio. En un sistema global, es más eficiente que los bienes vayan al vertedero que invertir en su reparación. Sin embargo, en una economía circular se facilita y se potencia el reaprovechamiento de los productos, dándoles una segunda vida. 

Durante estos meses, la economía circular ha estado en boca de todos, en todo tipo de sectores y bienes, desde la compra de ropa de segunda mano, hasta el aprovechamiento de productos alimenticios cuya ‘muerte’ parece ya una crónica anunciada. 

Negocios más flexibles

Los negocios se tuvieron que adaptar a la nueva situación a una velocidad vertiginosa. En pocas semanas, se estaban impartiendo las clases online, reuniéndonos en línea, adaptando los sistemas de comunicación o buscando la forma de vender a través de internet. 

La resiliencia es esencial para adaptarse rápidamente a una crisis. Se requiere de capacidad de adaptación y agilidad. Estas cualidades son particularmente necesarias en un mundo turbulento, como en el que ahora vivimos.

Tecnologías para concienciar

La integración de la tecnología ha sido fundamental para la supervivencia de muchas empresas. 

Además, estas se pueden utilizar para aumentar la concienciación sobre nuestro impacto. Gracias a ellas, podemos tener un mayor conocimiento del consumo que hacemos, de nuestra huella de carbono o de cómo podemos contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Acciones como comprender las emisiones de carbono que derivan de nuestro uso de la energía y los viajes en coche ha sido revelador para muchas personas que desconocían el impacto que sus pequeñas acciones tenían en el planeta. La utilización de los datos es fundamental en el camino hacia la sostenibilidad corporativa y fundamental para demostrar el compromiso con las prácticas sostenibles. 

Súmate al cambio y convierte tu empresa en un negocio sostenible gracias a los beneficios del uso de espacios compartidos. ¿Te vienes a Talent Garden?

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