Trabajar desde casa: consejos útiles para un día productivo

Tanto por el brote de coronavirus, que obligó a mucha gente a trabajar desde casa, como por el mercado laboral en constante transformación, con muchos empleos en remoto desde el principio (por ejemplo, redactores publicitarios, analista de motores de búsqueda, traductores, algunos trabajos de atención al cliente o desarrolladores…), el resultado es que cada vez más personas trabajan desde casa. Lo que para algunos puede ser un sueño hecho realidad (trabajar desde casa tiene indudables ventajas, en primer lugar no tener que desplazarse), para otros puede resultar una pesadilla.

Trabajar desde casa puede significar soledad, aislamiento de los compañeros y ausencia de fronteras entre la vida privada y laboral. Si estás acostumbrado a trabajar en una oficina, el contraste es aún mayor: el cambio abrupto puede ser difícil de afrontar. Ya sea que estés disfrutando de esta nueva forma de trabajar o si te resulta difícil, hemos recopilado un par de consejos (y un curso estupendo) para que tu día de trabajo en casa sea más fácil y productivo.

 Establece rutinas matutinas y vespertinas 

Cuando te desplazas a tu lugar de trabajo, todo lo que haces (salir de casa, desplazarte, entrar en la oficina, el café por la mañana con tus compañeros) te ayuda a dejar atrás el espacio del hogar y ponerte en modo trabajo, que requiere concentración y dedicación. Por otro lado, cuando literalmente sales de la oficina, es una señal para tu cerebro de que tu día de trabajo ha terminado y que puedes relajarte y pensar en otra cosa.

Y es que también al trabajar desde casa estas rutinas faltan y corres el riesgo de no ponerte nunca mentalmente en ‘modo trabajo’, siendo más susceptible a todo tipo de distracciones (hacer la colada, la comida, malestar físico, mirar las redes sociales). Por eso, incluso si trabajas desde casa a tiempo completo, tienes que establecer y mantener rutinas por la mañana y por la tarde, que ayuden a tu cerebro a activar el ‘modo trabajo’ o el momento de relajación al terminar tu jornada laboral.

 Determina el horario habitual de trabajo (y no trabajo) 

Una de las ventajas clave de trabajar desde casa es la posibilidad de deshacerse del horario fijo de 9 a 18. ¿Quieres trabajar desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana? Puedes hacerlo (por supuesto, coordinándote con tus compañeros y a tu jefe), pero ¿seguro que es una buena idea? De hecho, cuanto más consigas mantener un horario de trabajo regular, más se beneficiarán tu salud y tu cordura mental y también tu productividad. En otras palabras, incluso si no tienes un horario, trata de actuar como si lo tuvieras, al menos en parte, porque esta organización sirve para dar forma y estructura a tu día y te ayudará a trabajar mejor.

 Puede ser tu casa, pero aún así es tu oficina: elige un lugar de trabajo y defiéndelo 

La oficina es la oficina. Cuando estás en tu oficina, nadie debería molestarte. Desafortunadamente, es más fácil decirlo que hacerlo. A menudo, cuando trabajas desde casa, los miembros de la familia, los niños o los compañeros de piso pueden sentirse con derecho a entrar en tu lugar de trabajo para pedirte lo que sea, desde el sentido de la vida hasta que hay que comprar leche. Por lo tanto, tienes que elegir un lugar dentro de la casa y defenderlo contra cualquier invasor, tratándolo como si fuera tu escritorio en la oficina, determinando (incluso a ti mismo) que cuando estás allí estás completamente dedicado al trabajo.

 Sal, toma un descanso 

El riesgo cuando teletrabajas es enterrarte en tu propia casa. Gran error. Para mantener tu nivel de productividad, necesitas descansos, debes apartar la vista de la pantalla y, a poder ser, tomar un poco de aire fresco. Si tienes un jardín o un parque cercano, estupendo, porque un paseo te dará la energía que necesitas. Trabajarás mejor cuando regreses.

Controla la parte tecnológica 

Si tus dispositivos comienzan a funcionar mal, si Internet es demasiado lento, si no tienes una impresora o un escáner, si usas tu teléfono privado o tal vez viejo para tu trabajo, las cosas pueden ponerse pesadas y, en el peor de los casos, podrías ser incapaz de trabajar de manera eficiente. Así que pide a tu empresa todo lo que necesites para trabajar de forma eficaz o si eres autónomo ocúpate tú mismo de estos aspectos porque sin duda te lo pondrán todo más fácil. Trabajar con un portátil que no funciona es como intentar cortar un filete con un cuchillo sin filo.

Evita el aislamiento

Al considerar los pros y los contras de trabajar desde casa, sorprendentemente estar solo puede ser ambas cosas, dependiendo del tipo de persona que seas. Por supuesto, puede ahorrarte mucho ruido, molestias y peticiones inesperadas… pero también puede hacerte sentir desapegado de la gente, de la pequeña charla entre compañeros e incluso de las oportunidades de crecimiento. Por eso, incluso si por naturaleza no eres una persona sociable, tienes que tratar de mantenerte en contacto con tus colegas, participar en reuniones, si puedes, hacer cursos y optar a oportunidades de formación, dedicar algunos minutos a charlar con otras personas involucradas en el mismo negocio que tú.

 Cuídate 

Por último, pero no menos importante, debes cuidarte, preservando tu bienestar, tu apariencia, tu autoestima. Cuando trabajas desde casa puedes sentirte descuidado, invisible, desmotivado.

No permitas que eso ocurra. Cuida tu apariencia, vístete como si fueras a la oficina, prepárate buenas comidas y saludables, practica un poco de ejercicio físico, es decir haz todo lo que sea necesario para levantar el ánimo y el bienestar, porque nadie trabaja eficazmente si no se encuentra bien. En otros términos: cuídate. Eso también significa cuidar tu trabajo.

Suscríbete a nuestra newsletter

Mantente al día de nuestras novedades