Cinco trucos para mejorar tus Soft Skills en tu día a día

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Félix Guardia es socio y consultor de ToBeSingular, una startup española basada en Talent Garden Madrid, cuyo objetivo es maximizar el potencial de cada profesional y organización. Sus programas de desarrollo profesional combinan formación, consultoría, supervisión, coaching, técnicas de programación neurolingüística y de gestión emocional, mentorización y capacitación en soft skills.

Especialmente en un momento de extrema digitalización, los Soft Skills se vuelven más importantes que nunca, ya que ayudan en las interacciones con cualquier miembro de nuestro equipo, organización, o contacto externo. Félix Guardia cuenta con una amplia experiencia en el terreno de la formación en soft skills, y nos da las claves para convertirnos en mejores profesionales por medio de estas habilidades.

¿Cómo impactan los Soft Skills en nuestra organización?

Los Soft Skills son una combinación de habilidades personales, sociales, de comunicación, emocionales, de personalidad, de perspectiva profesional, inteligencia social y emocional… una lista muy extensa de cualidades que permiten a las personas mejorar en la gestión de su entorno, en el trabajo con los demás, en su rendimiento y en la consecución de sus metas, ya que complementan las Hard Skills, o habilidades duras (adquiridas a través de conocimiento y formación).

De todo esto podemos entender que los Soft Skills están más relacionados con cómo es la persona, en lugar de con lo que saben. Esto es un punto esencial: Los Soft Skills, o habilidades blandas, están ligadas a quiénes somos y cómo nos comportamos, y abarcan las características de las personas que determinan cómo de efectiva o positiva es su interacción con los demás y, por lo general, son una parte definitoria de la personalidad de un individuo.

Atendiendo a este principio, podemos determinar que los Soft Skills son elementos esenciales en toda interacción humana dentro de tu organización, e invirtiendo tiempo en su desarrollo, todas y cada una de dichas relaciones pueden verse beneficiadas.

El proceso de aprendizaje de los Soft Skills es diferente al de los Hard Skills

Los Hard Skills se pueden aprender y perfeccionar con procesos de aprendizaje más familiares para todos nosotros, pero los Soft Skills son más difíciles de adquirir y cambiar, porque supone cambiar quiénes somos y cómo actuamos. Esto no quiere decir que vayamos a convertirnos en alguien que no somos si las trabajamos, sino que vamos a evolucionar y a madurar en diferentes aspectos de nuestra vida. Es más, es muy importante tener claro quiénes somos y cómo nos comportamos en determinados momentos, para conocer el punto de partida desde el que vamos a evolucionar.

Dado que adquirir o mejorar nuestros Soft Skills está ligado a modificar nuestro comportamiento, las técnicas de entrenamiento que utilizaremos son diferentes a las que utilizamos para fortalecer nuestros Hard Skills.

Una vez tenemos la “teoría”, por ejemplo, sobre escucha activa, será necesario aplicar ciertos cambios de comportamiento a este respecto en nuestro día a día, hasta que se convierta en nuestra forma de escucha “por defecto” y ya no tengamos que pensar en “aplicar la escucha activa”. Precisamente por eso, estos trucos o cambios de comportamiento pueden resultarnos difíciles de aplicar, ya que todos tenemos ciertas barreras mentales que debemos tener en cuenta y que nos impiden ser “escuchadores activos” en ciertas ocasiones. Precisamente para superar estas barreras, en ToBeSingular proponemos un simple y flexible proceso de seguimiento con el que ayudamos a nuestros clientes a mantener un nivel de compromiso alto con la adquisición de resultados.

Trabajar los Soft Skills te convertirá no solo en mejor profesional, también en mejor persona

Teniendo en cuenta todo lo anterior, cabe destacar que la importancia de los Soft Skills reside en el hecho de que no son habilidades que se restrinjan exclusivamente a un campo concreto. Estas formas de pensamiento y comportamiento consisten en un grupo de habilidades que pueden ser utilizadas en muchos aspectos de nuestra vida, incluyendo el profesional y el personal. Su flexibilidad permite a las personas adaptar su comportamiento a las necesidades del momento, para que puedan afrontar de forma efectiva los retos interpuestos, además de optimizar los resultados de las interacciones sociales, como apuntábamos al principio. 

“Los Soft Skills hacen a las personas más flexibles, algo esencial en un mundo en constante movimiento, lo que significa que los Soft Skills son habilidades esenciales en todas y cada una de las interacciones sociales en tu organización”.

Un primer listado de Soft Skills

  Comunicativas: incluyen las habilidades de comunicación tanto oral como escrita, presentaciones frente a una audiencia, escucha activa, asertividad y comunicación efectiva, o el storytelling, que te ayudará a captar la atención del público.

  De cortesía: buenos modales, comportamiento de “etiqueta”, decir gracias y por favor o mostrar respeto.

  Flexibilidad: Adaptabilidad al entorno y a las personas a nuestro alrededor, ser proactivo al cambio, aprendizaje constante o aceptar cosas nuevas cuando sea necesario o conveniente.

  De integridad: Ser honesto, comportarse de forma éticamente correcta, consistente, tener y mostrar valores morales, tener y aplicar valores personales o hacer lo que nos parece correcto.

  Habilidades interpersonales: ser agradable, cercano, tener sentido del humor, ser amigable, cariñoso, empático, tener autocontrol, ser paciente, ser un buen ejemplo, sociable o extrovertido.

  De actitud positiva: ser optimista, entusiasta, alentador, alegre o tener confianza en uno mismo.

  Profesionalidad: ser profesional o respetar el código de vestimenta y cuidar la apariencia física (aunque nos sorprenda, son cosas que afectan a cómo se te percibe profesionalmente).

“Si visten como yo, hay más posibilidades de que sean como yo. Si visten de manera diferente, incluso antes de acercarme ya sé que hay cosas que nos separan”.

  Responsabilidad: ser responsable, comprometido, leal, completar los trabajos, ser ingenioso, autodisciplinado o querer hacer las cosas bien y con sentido común.

  Trabajo en equipo: ayudar, llevarse bien con los demás, ser agradable, solidario, servicial o colaborativo.

  Ética del trabajo: trabajar duro, tener iniciativa, tener motivación, ser puntual, tener poder de negociación, tolerancia al cambio y a la incertidumbre, liderazgo, gestión y resolución de conflictos, saber delegar, ser facilitador, saber dar y recibir feedback, estar orientado a los resultados o tener habilidades de venta.

“Las Soft Skills no son ingeniería aeroespacial, pero si no las dominas, tu trabajo puede hacerse tan complicado como llevar un traje espacial de primera generación”.

Consejos prácticos para mejorar tus Soft Skills

#1 Practica la asertividad cuando te pidan algo no planificado

Ejemplo: Nuestro responsable directo nos pide realizar una tarea que no esperábamos, y esto afecta a la ejecución de otras tareas que teníamos planeadas.

Reacción habitual: aceptar, pero quejarse a escondidas y no evidenciar el trastorno que pueda suponer y no decírselo directamente a tu responsable.

Consejo: describe a tu responsable el impacto que estas tareas no agendadas previamente provocan en tus planes antes de aceptarlas. Esto le pondrá sobre aviso si no puedes realizar otra tarea, y te ayudará a controlar tu reacción.

#2 Potencia la escucha activa cuando interactúas con tus compañeros

Ejemplo: Un compañero viene a hablar contigo, pero no es el mejor momento para ti porque estás concentrado en otra cosa, o porque tienes que atender mensajes en el teléfono.

Reacción habitual: dejar que la persona hable sin que le prestes atención, o mientras estás mirando el teléfono.

Consejo: dejar el teléfono a un lado y escucharle si es urgente, o pedirle que venga en otro momento si puede esperar.

#3 Muestra empatía cuando te dan feedback negativo

Situación: Un cliente se muestra muy descontento con un trabajo que hemos realizado para él.

Reacción habitual: quitar importancia a lo que dice el cliente y hacerle ver que no entendemos porqué se muestra tan descontento.

Consejo: Escuchar al cliente, hacerle saber que nos preocupa lo que nos indica y que le damos importancia, anotar los puntos que considera incorrectos y no responder en el momento, sino decirle que vas a compartir dichos puntos con el equipo antes de darle una respuesta. Esto te ayudará a gestionar mejor la relación con el cliente, que se sentirá escuchado.

#4 Aprende a gestionar momentos de estrés emocional con técnicas de Mindfulness

Situación: Todo parece ir mal, has tenido varias conversaciones negativas con gente cercana, nada te sale bien y estás agobiado.

Reacción habitual: comienzas un diálogo interno en el que te castigas a ti mismo por gestionar mal la situación y sigues intentando resolver los problemas en ese mismo momento.

Consejo: Tan pronto como le des a tu cerebro algo que hacer, este diálogo interno se parará. Como se comenta en las técnicas más básicas de Mindfulness, pase lo que pase tenemos que respirar. Así, prestando atención a algún aspecto de tu respiración (cómo se mueve tu pecho o cómo el aire entra y sale de ti…) conseguirás un cambio de estado. ¡Date un respiro de ti mismo!

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